Sin Abogados No Hay Justicia

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29 de agosto- Día Nacional del Abogado

“ . . . Si la primera condición del Estado fuerte es la fe del pueblo en la justicia, y si al aumentar la autoridad del Estado aumenta en la misma proporción la exigencia de aproximar la justicia al pueblo, no se puede olvidar que el trámite necesario por medio del cual la justicia se pone en contacto con el pueblo, es, ante que el Juez, el abogado. Sólo en la profesión libre que tiene como eje la elección y la confianza personal del cliente en su defensor, puede hallar el abogado la autoridad moral necesaria para practicar entre el pueblo esa función de heraldo de la justicia que es, en sustancia, una exaltación cotidiana del Estado . . .”

( de ELOGIO DE LOS JUECES de PIERO CALAMANDREI)


En la Antigua Grecia o en Roma el pueblo acudía a sus mayores o a los sabios de la comunidad ante la imposibilidad de solución de un conflicto o mal que los aquejara en lo que respecta a su relación con el otro o con el gobernante. Esos sabios eran maestros de la oratoria y la experiencia de los años vividos los transformaban en consejeros naturales. A su vez esa capacidad les facilitaba la tarea de pedir por el otro, de “abogar” por los que no tienen voz. Demóstenes, Pericles, Sócrates entre otros en Grecia y Marco Tulio Cicerón en Roma fueron precursores del arte de la abogacía.


El 29 de agosto de 1810 nace en Argentina Juan Bautista Alberdi  quien fuera el redactor y autor ideológico de nuestra Constitución Nacional de 1853 ; es en homenaje a esa fecha que en el año 1958 la Federación de Colegios de Abogados de la República Argentina instaurara la fecha que hoy se celebra.

Larga sería la lista de profesionales que bregaron por el respeto a las máximas constitucionales aún a pesar de persecuciones políticas o criminales a lo largo de nuestra historia institucional. La lista de abogados desaparecidos o muertos merced a la violencia es elocuente. El abogado que se precie incomoda, brega por una situación más justa o defiende a su pupilo de ciertas crueldades o sinrazones del sistema judicial. El abogado eficiente sigue estudiando permanentemente pues sabe que el derecho se actualiza y con ello mejora la situación de su asistido.

En épocas de descreimiento hacia la Justicia es el Abogado quien tiene la obligación moral de restablecer ese sentimiento de respeto perdido, trabajando activamente en la profesión y/o militando en su Colegiatura.

Injustamente vilipendiado en ocasiones, el abogado es el sostén primordial de un proceso puesto que sin su impulso los expedientes, en la mayoría de los casos, no avanzarían hacia la sentencia.

Es el profesional de la abogacía quien acerca a la comunidad a los Estrados del Tribunal y acorta la brecha entre Jueces y ciudadanos. Humaniza esa relación tan estereotipada señalándole a su cliente que el Juez también es abogado, con una función distinta, pero colega al fin y que en esa dirección procurará actuar con la mayor justeza en el conflicto que lo aqueja. No es fomentando rivalidades que el abogado realiza su mejor trabajo.

Todos los abogados a lo largo de nuestra carrera en menor o mayor hemos defendido o defenderemos a una persona inocente arribando a tal certeza en el transcurso de un proceso judicial. No muchas profesiones ,de las menos criticadas, pueden enarbolar esa bandera de dignidad y brindarle a la sociedad una satisfacción tan plena como la hacer justicia.


Al Estado y la sociedad que solventaron mi carrera en la Universidad pública, libre y gratuita, a los queridos Colegas presentes y ausentes, a mis clientes-amigos:

GRACIAS.

Dr. Diego Hernán Dieguez Ontiveros

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Invitado Viernes, 17 Agosto 2018